Cortesía http://otorrinoaustral.cl

15 Cosas que no sabías de los mocos

Salado y comestible, ideal para el antojo y ¡puede funcionar como una vacuna! Si aún no sabes cómo es esto posible, aquí te presento las 15 cosas que no sabías de los mocos, porque aunque no lo creas, los mocos no sólo son esos monstruitos verdes que no dejan respirar.  ¡¡Yomi!!

Como todos unos expertos, los humanos generamos aproximadamente un litro de mocos al día. Claro que hay quienes pueden producir poquito más de litro medio, (los que están enfermitos, por ejemplo)

Cada 20 minutos la nariz segrega moquitos para mantener fresco y lubricado el sistema respiratorio.

Aunque no lo pensaras así, el moco es como nuestro ángel de la guarda: ayuda a mantener lubricadas las fosas nasales, los bronquios, los pulmones y el aparato digestivo. Lo que evita que se sequen,  a su vez, que se rompan. (¡Vivan los lubricantes naturales!)

Son una deliciosa barrera contra el polvo, e incluso los cambios bruscos del clima.

Aquellos que se hurgan la nariz y se comen lo encontrado ahí dentro no son cochinos. Esa tendencia tiene nombre: mucofagía

Cortesía Gifanimados.com

Cortesía Gifanimados.com

Según Thomas R. Van de Water y Hinrich Staecke, en su libro Otolaryngology: Basic Science and Clinical Review (cómo comerse los mocos, tercer tomo) documenta que esta sustancia saladita es 95% agua y 3% de elementos orgánicos. Lo demás viene en el tomo cuatro.

Son un indicador del estado de salud: por ejemplo, si está como amarillento y acuoso, no te lo comas, pues es la evidencia clara de que hay una infección en tu sistema respiratorio. Si sale con sangre (y no te pasa seguido) quiere decir que estás deshidratado y ya se cuartearon tus fositas.

De la misma forma, cuando un poquito sale como gris y muy duro, es porque e hace falta tomas más agua.

Otro punto infeccioso es que si llegaras a percibir un olor raro del moco. Ya mejor corre al doc, porque puedes poseer una infección aún más severa o un síntoma de padecer sinusitis. (Nota mental: los mocos no tienen olor).

Cuando estás sanito, sí puedes comerte uno o dos moquitos, pues el resto de sus componentes (el otro 2%) son microorganismos que no entran a nuestro sistema (minerales) los cuales, al entrar al sistema digestivo, pueden funcionar para crear anticuerpos y hacer tu sistema inmune más fuerte. Rico y  saludable, ¿qué más se puede pedir?

Aquellos llamados Mucofagos, suelen tener la nariz más limpia, pues al meterse el dedo (en la nariz por supuesto) este llega a lugares que los pañuelos no.

Cortesía nuevaya.com

Cortesía nuevaya.com

El moco está formado por numerosas proteínas, en particular mucina, albúmina, encimas y aminoácidos. La albúmina es la principal proteína plasmática que se encuentra en el moco.

Cuando sale mucho y es transparente, es la consecuencia de un ataque bacteriológico, por lo que estamos ante una mucosidad respiratoria.

Sirven para limpiar nuestra alma, pues cuando lloramos, las lágrimas drenan a la nariz a través del conducto naso-lacrimal y se mezclan con el moco que hay en sus paredes, haciéndolo más líquido, lo que hace que caiga hasta el exterior.

En un estado de salud adecuada, los mocos mantienen una textura deliciosa: ni muy dura o tiesa, ni muy aguada o acuosa. Son pegajosos, viscosos y bien sabrosos.

Como podrán notar, los mocos conforman todo un universo alterno que cabe en nuestros dedos o uñas. Y aguas con decir que no se han tocado sus interiores nasales, pues un estudio realizado en Wisconsin, declaró que el 91% de las personas admiten que se entretienen con el dedo en la nariz, y que sólo en 8% logra disfrutar del esfuerzo con un bocadillo posterior.

Ahora que lo sabes ¿qué vas a hacer? Pensarás en comerte esos moquitos coquetos. Y no importa cuántas veces lo hagas, siempre y cuando lo hagas a la manera Marvaz: con el meñique en alto orgulloso de ser un mucófago.

Comentarios

Rubén Márquez Vázquez

Soy un chavo súper relajado. Me gustan las actividades extras, pues en cada oportunidad siempre hay algo nuevo para aprender, y las experiencias nuevas son las que llenan el alma de sabiduría y de risas la hora del café.