Dibujo

Adiós amor, amor adiós

Mientras se bebía completa la botella de tequila los pensamientos venían a su memoria, la compañía de aquel hombre le habida significado más de lo que ella creía. No sabía cuál sería su futuro, pero entendía que afrontarlo sin él iba a requerir más de un galón de alcohol, bastantes lagrimas y la fortaleza para recuperase de la inevitable pérdida.

Su amor se dio desde que eran niños, como un secreto inocente permitieron enamorarse sin pensar en las consecuencias, afrontaron que no podían separarse porque unidos los dos eran mejor. Ella lo abrazo, lo apretó fuerte y jamás se le vio soltarlo.

Él tenía el talento único de componer toda clase de melodías, más de mil 500 canciones se atrevió a cantarle, le relataba al oído en versos lo que sus ojos veían y le resumía de alguna forma lo que el amor a su paso embellecía pero también, destruía.

Desconsolada, la música mexicana afronta ahora uno de sus más duros duelos, ha perdido a su Divo de Juárez, su amor eterno,  quien por muchos años se encargo de enaltecerla, de producirla y reproducirla en bares, cantinas, mercados, cocinas, fiestas, bodas, en los silencios más dolorosos y en las declaraciones amorosas más dulces, le quitó el habla a los machos y gritó con fuerza que para enamorarse sólo se necesita amor.

Ella sabe bien que jamás podrá reemplazarlo, sus composiciones forman parte no sólo de la cultura popular, también son un momento de la historia personal de todo mexicano, ¿Quién no? Grita furiosa su amada música, quién no le ha confiado su dolor, abrazó fuerte al amor y luego lo vio partir esperando su regreso, quién no fue un loco soñador ¿quién?

Todos lo extrañarán nadie duda de ello, pero la música mexicana luce devastada, sabe que Juan Gabriel leía como muy pocos al mexicano, que a través de sus composiciones toda una cultura se fortaleció, la de gozar y sufrir cantando.

Ahí en su duelo después del último trago, la música mexicana mira a su amado, con nostalgia confirma que la mejor manera de ser inmortal no es otra que la de crear y ser recordado. Vivirás por siempre.

Adiós amor, amor… adiós.

Comentarios

Marisol Esquivel López

Soy lo que sé pero lo que no, también soy. Repito palabras, leo lento, cantinfleo y lloro como Chavela Vargas. Entusiasta seguidora de lo nacional, curo las penas con mezcal. Soy lo que quiero y a veces lo que tengo que ser, más Chale que Madame.