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Adolescentes y fiestas ¡¡¡que combinación!!!

Este tema no es nuevo, siempre ha habido fiestas y esperamos que siempre las siga habiendo por que las fiestas son divertidas y todos necesitamos divertirnos, pero el problema no radica en la fiesta, radica en muchas variables que están involucradas en este tema, variables como:

  • El lugar.
  • La gente que va.
  • ¿Qué edad tienen los niños/adolescentes de la fiesta?
  • ¿Va haber adultos responsables?
  • ¿Va haber alcohol?
  • ¿Alguien lo puede recoger?
  • ¿Conocemos a los amigos que van a estar en esa fiesta?
  • ¿La hora en la que va acabar?

Y así como esas variables podría seguir mencionando muchas más, el punto es que hoy los padres están muy preocupados por saber si deben o no deben permitir que sus hijos asistan a fiestas, ¿a cuantas deben asistir? ¿si es normal que los adolescentes quieran salir desde el jueves? ¿hasta que hora deben dar permiso? Y por otro lado también están lo padres que creen que ya los adolescentes pueden decidir a cuantas fiestas pueden ir y que ya son suficientemente responsables para saber si beben, fuman etc… que ya no pueden hacer mucho más, realmente es un tema difícil como la mayoría de temas cuando hablamos de educación, hay muchas ideas, también muchas formas de educar, sin mencionar que en una misma casa puede haber adolescentes muy diferentes.

Debemos de partir de la edad, ¿qué edad tiene mi hijo? Por que hoy no es sorprendente que desde los ocho años estemos queriendo que los ¨niños” porque son niños a los 8 años quieran tener una fiesta con DJ, karaoke etc… debemos de respetar y procurar respetar la infancia y todo lo que esta trae consiguió, la etapa de la niñez dura pocos años y para crecer nos queda toda la vida.

Como otro punto importante debemos de establecer las reglas desde un principio con los adolescentes, plantear la hora de llegada establecida, los días que se podrá salir, forma de ir y regresar de la fiesta etc.., el dejar claro que tipos de fiesta son las apropiadas. Por ejemplo: fiestas de compañeros de su escuela o de personas que conozcan, quizá no asistir a estás fiestas que hoy están muy de moda en casas en las cuales puede llegar cualquiera y cobran por entrar.

Es importante también hablar de las consecuencias que hay al no cumplir con las reglas pactadas entre padres e hijos, si se hablan con claridad y de antemano no habrá sorpresas para nadie.

No dar por hecho temas que nos preocupan, hablar de drogas, de alcohol, de temas actuales, de seguridad, de cuidado personal aunque ellos te contesten que lo saben no importan, pedir que escuchen porque eso te deja más tranquilo, y nunca pero en realidad nunca sobra.

Todo esto hablando de jóvenes que están empezando a salir de fiesta, ya cuando tenemos adolescentes entrando en la juventud también será necesario hablar mucho con ellos, hablar de los peligros existentes, ser abiertos y flexibles para no cerrar el canal de comunicación, pero jamás dejes de decir algo que creas necesario.

Aunque vivimos en un mundo que se supone es el más informado por todo esto de la tecnología el permanecer cerca, hablar y siempre estar para guiar es lo más importante, las fiestas se hicieron para divertirse y disfrutar, que todas las variables que van inmersas no influyan para que esto no pase, pero sin olvidar que como padres somos responsables de hablar claro, guiar y preparar a nuestro hijos para el mundo.

Así que: ¡que viva la fiesta!

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Alicia Rábago

Especialista en orientación familiar, inteligencia emocional y educación. Master en psicología infantil.