Cortesía.

Amor no quita conocimiento

“El verdadero amor no es otra cosa que

el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”

Jorge Bucay

Es una frase que todos en algún momento de nuestras vidas hemos escuchado, pero ¿qué es el amor? El amor algunos lo describen como un sentimiento que no tiene medida, no es cuantificable, ni palpable en sí mismo, simplemente sabes que sientes algo por esa persona, que es difícil de describir, y cuando hablamos del amor de padres, estamos hablando todavía más allá de un sentimiento, es y será todo aquello que te mueva para lograr lo mejor para tú hijo, pasando incluso por encima de tus necesidades. Es ahí donde la línea entre el amor y el conocimiento es tan delgada que la podemos atravesar sin ni siquiera ser conscientes de ello, por eso la frase de “amor no quita conocimiento” es la mejor forma de comenzar; la cual no significa más que ser conscientes de la realidad de las cosas por mucho que uno las quiera y las ame con locura.

Se dice que cuando uno se enamora pierde la percepción real, es por eso que cuando hay una pareja en la etapa de enamoramiento, (etapa en la que muchos estudios aseguran puede durar entre 7 meses y dos años), te hace ver todo perfecto, en donde no hay defectos, y si los hay se puedan superar gracias al amor… Durante esa etapa se esconden defectos de esa pareja o quizá se les da un matiz diferente, por decirlo de alguna manera y todo con la justa medida de la comparación, podríamos decir que igual nos pasa a los padres de familia con nuestros hijos.

Y aquí sin temor a equivocarme, estoy segura, dura mucho más la etapa en donde ese “enamoramiento” hacia nuestros hijos nos lleva a justificar muchas situaciones o conductas no agradables, a tratar de buscarle una explicación lógica, como por ejemplo: tiene sueño, es que no durmió bien; -No le gusta saludar a gente desconocida, en la casa es muy amable-; -No sé qué le pasa hoy nunca es así-; excusas como esa hay muchísimas cuando alguien o incluso tú mismo notas que su comportamiento o actitud no es la mejor.

Y es verdad, muchos de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de que hacemos este tipo de cosas: que justificamos en todo momento situaciones, o incluso llegamos echarle la culpa a otra persona; por ejemplo, la maestra le tiene mala leche, tiene otros consentidos; -Mi hijo solo pega cuando le pegan, el no es así; -El siempre es muy tranquilo, sólo se porta así en el colegio-; situaciones en las que buscamos una justificación, pero pocas veces una solución, porque también puede llegar a pasar, que sí nos damos cuenta de que algo sucede, pero no deseamos resolver el conflicto, porque evidentemente hay que comprometerse para resolverlo y trabajar en ello.

Justamente por ahí es por donde debemos comenzar, si en ocasiones nos encontramos con conductas que no son agradables, que se repiten continuamente y que evidentemente no provienen de ninguna explicación lógica. Es ahí donde tenemos que empezar a quitarnos esta venda que nos pone el amor y ocuparnos del problema, porque de esta manera estaremos ayudando mucho más a nuestros hijos en su desarrollo, crecimiento y adaptación al mundo.

En el Libro “Edúcalos para que los demás los quieran”, abordo más profundamente este tema.

Comentarios

Alicia Rábago

Especialista en orientación familiar, inteligencia emocional y educación. Master en psicología infantil.