Cortesía de Underground New York Public Library

5 cuentos para leer en el transporte


¿De vuelta a la rutina? No tiene por qué ser el fin del mundo (aunque, obvio, sí lo sea). Si vemos el lado amable podemos hacer más cosas que antes, como convivir con las personas. Aunque, claro y te doy la razón, no siempre es una situación razonable, sobre todo si viajas en transporte público. Si lo único que traes en la cabeza son las cumbias a todo volúmen del señor del colectivo o la letanía de los vagoneros, te traigo cinco cuentos que puedes leer mientras estás en el transporte.

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Es la historia de dos personajes: un joven que sufre un accidente de motocicleta y un fugitivo durante las llamadas guerras floridas del México azteca. Puede considerarse no sólo uno de los mejores cuentos del autor, sino uno de los mejores cuentos de todo el siglo XX.

¿Puede otro contarnos las historias de Rusia como lo hace él? En este relato se narra la historia de Yona, un cochero infeliz al que nadie le presta atención. La soledad del personaje será no sólo un andar en la ficción, sino un espejo de muchas personas de nuestro siglo.

Así es, además de ser un extraordinario novelista tuvo su etapa cuentista. Por ejemplo, ese libro titulado Doce cuentos peregrinos. Uno de ellos, la narración de Nena Daconte y Billy Sánchez en su viaje de novios una fría noche en París. Relato absolutamente necesario.

Corre el año de 2026 y una casa funciona igual que siempre: ratones pequeños que limpian el rastro de los perros, hologramas viajando por las paredes de una habitación infantil, la alarma de incendios. Hasta que… Este cuento es uno de los mejores del género ciencia ficción.

El autor es ya, de por sí, garantía. Y en esta ocasión trae para nosotros un relato ambientado en Cachemira. ¿De qué va? Pues nada más y nada menos, es una historia que gira en torno al robo de un famosísimo cabello del profeta Mahoma.

Desde hoy, tu tiempo en el transporte cobrará otro sentido. ¿Qué cuento agregarías?

 

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Jessica Montoya Piñón

Dieciséis años he sido estudiante. Tan tradicional que todo parece indicar que tengo cuarenta desde los quince. Quasi-comunicóloga, quasi-escritora y quasi-Madame.