Fotografía por Marco Hernández

Diego Luna y el “Corrupcionario mexicano”

Siguiendo con el tema del mes “libros”…

Yo sé que tú has usado, alguna vez, en algún momento en donde nadie te veía, la palabra “mordida”. Lo hiciste para salvarte (no sé, trato de ser vidente) del tan mal afamado “torito”, así como “Lady 100 pesos”. No te pongas nervioso, lo digo al tanteo.

 

Cortesía Internet

Cortesía Internet

 

O alguna vez has dicho “chairo” para decir que alguien… En primera, ¿qué es “chairo”? ¿Por qué usamos esa palabra sino sabemos qué es? Pero etiquetamos a alguien así cuando dice:

 

Cortesía Bully Magnets

Cortesía Bully Magnets

 

Diego Luna estuvo ayer en la UNAM, “y tu mamá también”. No, no fue a la Máxima Casa de Estudios para promocionar alguna película (no, no fue por Star Wars: Rogue One), sino para presentar un nuevo libro de Alejandro Legorreta: Corrupcionario Mexicano de la editorial Grijalbo.

 

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Cortesía: Ghandi

 

Pero ¿qué hacía el actor, director y productor presentando un libro en ese lugar? Pues justo en la imagen de arriba lo dice: Luna escribió el prólogo. “México va a cambiar en medida de la participación de todos”, dijo a los alumnos que estuvieron aplaudiéndole en el auditorio “Ricardo Flores Magón” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

 

Fotografía por Natalia Jiménez

Fotografía por Natalia Jiménez

 

¿Qué contiene este libro como para lograr que una persona de su talla (fama, pues) lo presentara? Pues usa palabras que alguna vez todos hemos dicho en situaciones no tan… chidas.

Este es un buen compendio de palabras muy mexicanas, para algo muy normal para muchos: la corrupción; algo que busca concientizar. “Acarreo”, “bisnero”, “dedazo”, “gallo” y otras están en el libro impreso o puedes consultarlas en la página http://www.corrupcionario.mx.

Y no, la corrupción no sólo se da en los políticos, sino también en nosotros. No amplíes tu vocabulario en este rollo, cámbialo.

 

Con amor apache, Marco.

Comentarios

Marco Antonio Hernández Ruiz

Escritor empedernido y fanático de la buena redacción. Amante de las fiestas (en su momento, claro) y de la socialización con cualquier tipo de persona, con diferentes gustos y preferencias. Amable, en cierto modo, pero directo cuando sea necesario: no me gusta “andarme con rodeos”. Proactividad y creatividad: bases fundamentales para conseguir mis objetivos.