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¡Comprobado! Estudiar con música es lo mejor que puedes hacer

En el mundo hay dos tipos de personas: quienes prefieren estudiar con música porque el “punchis-punchis- los impulsa a concentrarse más; y aquellos que necesitan hacerlo en completo silencio (¡aburridos!). Por largo tiempo ha existido el debate por conocer qué es lo mejor entre estas dos opciones, pero a pesar de todos los beneficios que ha demostrado tener la música en muchísimos aspectos de la vida, aún nuestras madres nos gritan el típico “¡apaga tu escándalo y ponte a estudiar!” 🙁

Ahora un nuevo estudio de la Universidad de Windsor, Canadá, por fin nos ha dado un razón para hacerle un ‘martinete’ a todos aquellos que siguen diciéndonos que estudiar con música es imposible, ¡tomen eso! A primera vista es hasta contradictorio tratar de concentrarnos en hacer tarea o estudiar para un examen importantísimo poniendo alguna canción de fondo que podría distraernos, ya ven que nos sale nuestro José José y nos da por cantar,  pero en este caso la ciencia nos respalda.

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De acuerdo a la investigadora Teresa Lesiuk, de la Universidad de Windsor, al escuchar música nuestro cerebro libera dopamina, lo que mejora nuestro humor y nos hace sentir placer. Esto sólo nos vuelve personas más felices, sino que llega a incrementar nuestra concentración y, por tanto, aumentar nuestro rendimiento al realizar actividades o tareas que requieran de toda la atención posible. Ya tienen el pretexto perfecto para justificar su adicción a los audífonos hasta en el baño, chiavos.

Según este estudio la música, como en el flautista de Hamelin, tiene efectos muy fuertes en el cerebro y las ratas… perdón, los seres humanos (¡Ups! se me salió). Al realizar labores que requieren una concentración importante, algunos ritmos demostraron potencializar el “fua” de quienes participaron, ya que lograron terminar sus tareas más rápido y se volvían inclusive más creativos que sus contrapartes, quienes realizaron las mismas actividades en silencio.

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Sin embargo no toda la música vale igual… chale, ya decía yo que no todo era miel sobre hojuelas. De acuerdo a otro estudio realizado por el profesor Morten Kringelbach, de la Universidad de Oxford, no basta con que las canciones que utilicemos para estudiar sean “movidonas”. Los ritmos repetitivos resultan aburridos, mientras que si son más complejos nos vamo’ a descontrola’, ocasionando que terminemos distrayéndonos y saquemos puro cero en el examen. Según estos expertos, el chiste es encontrar un punto medio, ritmos ni muy predecibles ni tampoco súper caóticos, así que sonidos funk como los de James Brown o instrumentales son los ideales para relajarnos. Ya saben, ni muy muy, ni tan tan.

Por si fuera poco la música tiene otra ventaja al estudiar, ya que en el momento en que nos ponemos nuestros auriculares o le damos play a nuestro CD preferido, el cerebro en automático se protege de distracciones externas, poniendo toda su atención en lo que estemos leyendo, memorizando o resolviendo y evitando que otros sonidos puedan sacarnos de nuestra concentración.

Ahora ya lo saben, ya pueden defenderse cuando alguien les diga que le bajen a su escádalo y se pongan a estudiar, y hasta pueden hacer más divertida su hora de hacer tarea metiéndole algo de ritmo y sonido. No, lamento informarles que los Ángeles Azules no los van a ayudar a sacar 10. ¿A ustedes les late poner música para estudiar, o de plano necesitan casi encerrarse en una cueva para que nadie los moleste?

Comentarios

Claudia Iveth Hernández Castillo

Futbolista, deportista, comunicóloga, RRPP, Macho Alfa, pelo en pecho, lomo plateado, valentina de la que pica. 80% Chale, 20% Madame. Pueden seguirme en twitter en @klau_1015