telle

Festival Telluride: el cine que necesitamos

¿Has escuchado del Festival Telluride? Seguramente imaginas un festival como aquellos donde se presentan las mejores películas, hay alfombra roja y premios.

Sí va encaminado al término de lo que significa un festival, pero en realidad lo mejor de Telluride (septiembre 2-5) es que es el anti-festival de cine, y gracias a esa ausencia de cuotas, que se da el lujo de decir cada año: “Esto es a lo que hay que ponerle atención”. Les escribo desde Colorado, en un festival que lleva 43 años reuniendo a la crema y nata del cine durante cuatro días donde no puede entrar la prensa, los patrocinadores ni los agentes de ventas. En Telluride te topas en la fila del cine a Werner Herzog, Gael García, Amy Adams, sin maquillaje, guaruras ni paparazzi.

¿Será que nos urge un cine que nos ayude a escapar, a autocriticarnos o a inspirarnos a cambiar las cosas? Quizá el propio menú fílmico puede ayudarme a contestar.

El ascenso de los nacionalismos xenofóbicos es alarmante, pero pocos son capaces de ver dos dedos de frente cuando les hablas de patria, y esto lo entendió François Ozon que prefirió trasladarse a la post-WWI con su afiladaFrantz, una historia de amor ahogada entre el odio franco-alemán. “Los Brexits” del mundo avanzan, y no queda de otra que analizar con escalpelo de dónde viene este terror al inmigrante. Así lo hace Fire At Sea, que trata de responder qué hay “del otro lado” que lleva a miles a lanzarse al vacío de la frontera. En cambio, los americanos parecieran alineados al discurso triunfalista de Hillary Clinton. Así lo hace Clint Eastwood con su nueva Sully, la historia del piloto y los America’s finest que no cometieron ni un error para evitar el choque de un avión en el Hudson, demostrando que no hay necesidad de make America great again, como dicen los Trump-drunks.

No se trata de abogar por la resignación ni la indiferencia, solo creo que a veces el cine nos recuerda que son las batallas más íntimas las que nos permiten transformarlo todo. Elegir amar cuando no hay espacio para ello (como el gánster afroamericano gay de Moonlight); elegir crear cuando solo se nos cierran las puertas (como los héroes amantes del jazz y el teatro en el agridulce musical La La Land); elegir reír para combatir la vida moderna (como el maravilloso papá inoportuno de la comedia alemana Toni Erdmann).

Hay tanto buen cine y, les prometo, todos los títulos que mencioné muy pronto van a encontrarlos por muchos lados. Y mejor aún, con una pizca de sabor latino cada vez más hegemónico. Prueba de ello el homenaje que Telluride le hizo al chileno Pablo Larraín y su Neruda, y la premier de la exquisita joya de Los Cabos Film Fest: Bellas De Noche de María José Cuevas.

 

Comentarios

Andrea García Delgado

Tengo 22 años y la fotografía es una de mis principales pasiones, al igual que viajar y conocer nuevos lugares es lo que más amo en la vida. Escribir acerca de lo que veo y pienso, ya sea por medio de notas, crónicas y reportajes porque la vida se comunica, transmite y aprende.