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Juan Gabriel estuvo y estará en Bellas Artes

Aquí seguimos lagrimeando y absorbiendo el moco por la partida del más grande exponente de la música mexicana (hombre, si sólo es comparable con Agustín Lara y José Alfredo Jiménez). Y cómo no, luego de tener en su haber 1800 canciones. Entre tanto y tanto ya no sabe uno ni qué decir ni con qué consolarse.

Lo único que nos queda es darle el último adiós al Divo de Juárez. Así que, ya echando el chisme y compartiendo penas, entérese usted de la alta probabilidad de que podamos darle el último adiós en el magnánimo palacio de Bellas Artes.

No es poca cosa, recuerde cuántas ganas tenía de presentarse ahí (y lo hizo, claro, cómo no). Total que hay órdenes desde arriba para abrirle las puertas (del palacio, las de San Pedro ya se abrieron, ya entró, pierda cuidado). Roberto Perea, director de Difusión y Relaciones Públicas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), dio a conocer la invitación que, para pronto, ya está hecha.

Nada más falta el consentimiento de la familia (prenda la veladora para que digan que sí). Usted pendiente, que mañana 31 serán entregados los restos a la familia. Se contempla que todo se programe entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre. Aconsejo que avise de una vez a su trabajo o profesores que se va a ausentar.

Y para que vaya entrando en sentimiento (si es que existe la posibilidad de que haya salido), le dejo aquí el recuerdo de cuando estuvo en ese mismo palacio, cómo no, al sonido del mariachi, arránquense, muchachos. 🙁

 

 


“Te deseo que seas feliz, pero te voy a advertir que si vuelves otra vez NO RESPONDOOOO”.

 

 

 

Un popurrí, cómo no. “En llorar, en llorar, en lloraaaaar. Desde que te fuiste se le fue al palomo en puro llorar. Por llorar, por llorar, por lloraaaaar ya no puede ver ni puede volar. Se acerca su muerte, está agonizando de tanto esperaar. Morirá, morirá, morirááááááá, morirá el palomo porque así es la muerte cuando hay soledaaaad” ayyy, dolor.

 

 


Y porque también había mucho amooors “Me nace del corazón decirle que usted es mi vida, que no sé vivir sin usted, disculpe que se lo diga”.

 

Sin más por el momento, yo lo espero en el último adiós

 

 

Sacando fuerzas de donde no las hay, Jessica Montoya

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Jessica Montoya Piñón

Dieciséis años he sido estudiante. Tan tradicional que todo parece indicar que tengo cuarenta desde los quince. Quasi-comunicóloga, quasi-escritora y quasi-Madame.