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La llamada

Sonidos

La oscuridad y el silencio son enemigos en estas circunstancias. Por eso, y con el propósito de acallar esos sonidos, el sr. Cruz se dispuso a tocar.

Sí, afino las cuerdas de su violonchelo para deleitar a sus oídos con Beethoven y Bach…

Sin embargo, entre más concentrado quería parecer, más distracciones lo envolvían, lo enmudecían y lo peor: lo enloquecían.

Harto, tomó una decisión.

Se levantó, buscó su escalpelo y se dirigió al espejo… para luego deshacerse de los dos órganos que le estaban causando desgracias…

La llamada

Siempre fue su compañía, por eso ahora que se había independizado las 7, de los viernes, eran su consuelo.

El problema inició cuando esa noche no llamó. Doña Melinda por más que aguardó para que sonara el timbre se quedó esperándolo.

Nunca se movió de ese sillón acolchado, que es desde donde contestaba todas las llamadas, ni siquiera para ir al baño. Como si estuviera paralizada permaneció horas, días, semanas… incluso meses ilusionada por ese timbrazo en el teléfono que jamás se realizó… Su hijo Gil, llevaba ya 7 meses desaparecido…

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Chale Madame

Todo lo que sucede en nuestro día a día lo encontrarás aquí, contado muy al estilo Chale Madame.

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