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Cantando, la vida es mejor cantando…

Ahora que estamos en el mes de volver a ser niños, queremos recordar esa bonita época en la que soñábamos con ser bomberos, policías, maestros, futbolistas, doctoras, astronautas y de todo un poco, es más, hasta queríamos ser adultos… ¡Uy! Sí estábamos equivocados.

Pero de entre todos esos sueños, seguramente varios de nosotros en algún momento locochón vimos a alguien en la tele y dijimos “mamá, yo quiero ser artista”, y obvio su mami los miró con cara de “ah como dices mama…rrachadas”. ¿O a poco no se acuerdan de cuando veían a Pedrito Fernández conquistando a la niña de la mochila azul y querían se como él? ¿O cuando decían que Erik Rubín era su novio, o Sasha su amor platónico y anhelaban (con anhelo jarocho) estar en La Banda Timbiriche? ¡Ah qué bonitos tiempos!

Y es que aunque hoy varios somos unos tristes godinez adultos, flacos, ojerosos y sin ilusiones, alguna vez vimos a Timbiriche cantar, bailar, salir en la tele, y quisimos ser Alix, Diego, Benny, o alguno de ellos y berrear cantar sin pena a todo pulmón eso de que “un salto das para atrás, y un paso a la derecha, y las caderas girar”. Esperen, eso sí lo hago aún a a mis ventivarios 😛

Foto: Cortesía

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Por que así como ahora los vemos de adultos, padres de familia y hasta pelones (un minuto de silencio por la cabellera de Erik Rubín 🙁 ), nuestros ya viejos amigos, porque muchos crecimos con ellos y casi casi son nuestros cuatachos, algunas vez fueron como nosotros: niños soñadores que también nos hacían soñar más con sus canciones y letras, con sus “noviazgos” de pequeños, con sus playbacks peores que los de Belinda, pero ¡bah! Qué importa, a Timbiriche le perdonábamos todo.

Por ejemplo, ¿quién no soñó de chiquito con cantarle “Mamá” a esa maravillosa mujer que nos dio la vida? ¿O soñaba con que su papá era un super héroe cuando escuchábamos la frase “voy a crecer a tu gran tamaño y el mundo veré como tú”? ¡Uffff! Para mi siguen siendo sueños, de mi niña interior, a la que todavía se le llenan los ojos de lagrimitas porque pues, ya saben, una tiene su corazoncito y es bien cursi. ¡No se hagan, a ustedes les pasa igual!

Y se acuerdan cuando, con sus trajes morados y amarillos salían a decirnos que todos, sin importar nada, éramos parte de La Banda Timbiriche, ¡y les creíamos! Y lo peor (o mejor) les seguimos creyendo, porque no importa que tengamos 20, 30 o 40 años, cuando algo nos pega de niños, crece con nosotros y nos acompaña en el camino, siempre vive con nosotros. No en vano hubo tanta señora y señor en sus conciertos de reencuentro, qué oso… nah, la verdad es envidia porque yo no fui 🙁

Así podría respasar cada canción, cada época, cada disco o éxito de Timbiriche, una de las varias bandas que nos hicieron creer, crecer, soñar y vivir una mágica niñez. Nada de smartphones, nada de tablets, ¡qué va! Nosotros teníamos casettes, que de tanto reproducir se gastaban y terminábamos escuchando alguna mafufada de terror, ¡pero qué bonito era!

Ya ven, no es tan malo seguir siendo niños, nada más no abusen, porque hay unos que ni la mamila se quitan. Sí, ya somos adultos, ya crecimos, ya “nos salieron pelos” como decían nuestros papás, pero todos, sin excepción, seguimos teniendo a nuestro niñote dentro.

Foto: Musik is Life

Foto: Musik is Life

Si no me creen, abran su Spotify o YouTube, tecleen T-I-M-B-I-R-I-C-H-E, púchenle al botón de play y verán como, casi por arte de magia, vienen a su memoria esos recuerdos de unas vacaciones, una cena familiar, unos amigos lejanos, un concierto, o lo que sea, y se vuelven niños otra vez.

Como dicen por ahí, “los sueños no desaparecen, hasta que muere el soñador”. Así que aprovechen, y luchen por esos sueños de niños, quizá son los mejores. Y recuerden que, como decían esos niños:

¡Cantando, la vida es mejor cantando!

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Claudia Iveth Hernández Castillo

Futbolista, deportista, comunicóloga, RRPP, Macho Alfa, pelo en pecho, lomo plateado, valentina de la que pica. 80% Chale, 20% Madame. Pueden seguirme en twitter en @klau_1015

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