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Las etiquetas también se comen

Seguramente tu mamá te regañó por distraído el día que al llegar del supermercado sacaste de la bolsa esa enorme manzana o ese delicioso durazno y sin precaución, con el afán de disfrutarlo te lo comiste todo, y cuando digo todo me refiero a que no dejaste ni su etiqueta.

Una vez que te diste cuenta de la atrocidad cometida , comenzaste ha llorar e incluso creíste que ibas a morir mientras tu madre con calma te explicaba que esa etiqueta pasaría a ser un recuerdo de tu infancia porque tu estomago de super héroe  la destruiría por completo. Déjame desmentirla, no es que tu estómago tuviese los ácidos gástricos más poderosos y concentrados, sino que esas etiquetas se hicieron para comerse, sin miedo ni peligro alguno.

Al estar en contacto con los alimentos deben cumplir una serie de normas que garanticen que no están fabricadas ni adheridas con materiales tóxicos, algunas están hechas a base de fécula de papa y otras aunque no lo creas, a base de fibras de oro y de seda purificada con el objetivo de que se puedan adherir únicamente con un poco de agua.

Además de comestibles son reciclables, lo único que debes hacer (en caso de no comerlas) es pegarlas a una botella de pet, para que llegue junto con ésta a la planta de reciclaje y pueda convertirse en algún otro producto. La función de éstas pequeñas etiquetas es evitar el uso de grandes, estorbosos y elaborados empaques para cada una de las frutas. Pues en éstas además del nombre de la empresa encargada de su cosecha se incluye un código de referencia con el que se puede identificar si es un producto orgánico, convencional o transegénico.

Para saberlo basta con mirar los numeritos impresos en la misma, si tiene un número nueve al inicio quiere decir que el producto es orgánico, si tiene un ocho significa que es un producto transgénico y si no presenta ninguno de los anteriores y sólo tiene impresos cuatro números, felicitaciones, la fruta fue cultivada de forma convencional.  Ahora lo único que debe preocuparte al momento de comerte una fruta es lavarla perfectamente. Comparte ésta información con tu madre, pero no le digas nada sobre tu falso estómago de super héroe.

 

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