Cortesía: BBC

Los güevedoces ¿Son niñas o niños?… ¡son parte de ambos!

Ellos nacen como niñas; fueron criadas, vestidas, tratadas, educadas como niñas, porque lucían como tal. Jugaron con muñecas, usaron vestidos, tenían el cabello largo… pero al llegar la pubertad, ¡las niñas se hicieron niños!. ¡Son los güevedoces!

República Dominicana es el lugar donde popularmente se conocen y ubican estos niños, principalmente en la pequeña comunidad de Barahona. Ahí, uno cada 50 niñas se convertirá en un hombre al llegar la pubertad.

En el documental Countdown to Life: The Extraordinary Making of You,  la BBC evidencia el cambio de  una mujer a hombre, a dichos niños les descienden los testículos y les crece el pene hasta los 12 años. ¡Conozca usted a los güevedoces!.

Él es Johnny (antes Felicita); ella, Carla (ahora Carlos)

Durante su infancia, sus padres, familiares y amigos lo conocían como Felicita, porque en esa etapa, no tenía pene ni testículos visibles.  Usaba un vestido rojo para ir a la escuela y le regalaban muñecas.

El cambio llegó cuando a los doce años, los órganos reproductivos masculinos aparecieron y se hizo Johnny. Aunque para su familia vestirse y jugar como una niña, era común, para Johny no estaban entre sus predilecciones; lo suyo, lo suyo, era el fútbol.

Cuando el hombre que, literalmente,  llevaba dentro, se dejó de tapujos, las burlas en la escuela no hicieron falta y los puños de Johnny fueron muy útiles en esa época.

Por su parte, Carla vivió un proceso similar, aunque la repartición de pene y testículos fue anticipada. Los cambios de niña a hombre se visualizaron desde los 5 años.  A los 7, sus músculos y pecho crecieron como los de un niño; peleaba y se comportaba como uno –para eso los músculos.

Todo es culpa de…

Cuenta la leyenda que desde hace ya varios años, era conocido el caso de los güevedoces en República Dominicana pero inhóspito e inexplorado. Atraída por las niñas que se convertían en niños, en 1970,  la Dra. Julianne Imperato-McGinley, de la Universidad de Medicina de Cornell, de Nueva York, se trasladó a la locación para analizar el fenómeno ¿a qué se debe este misterio? ¡Todo es hazaña del útero!.

Cortesía: fenixnews

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Al ser una persona concebida, tiene dos cromosomas X (para niña) o XY (para niño). Durante las primeras semanas en el útero, podría decirse que somos asexuales, ni uno, ni otro. A las 8 semanas las hormonas del sexo aparecen y la letra “X” y la “Y” dejan de ser simples letras y se convierten en hormonas.

Un hombre está delimitado por el cromosoma “Y”, éste da la indicación a las gónadas para que se desarrollen los testículos. Casi de manera inmediata, la testosterona es mandada a una estructura llamada tubérculo. Donde dicha hormona es transformada en , una terstosterona más potente.

De esta manera, el tubérculo evoluciona en un pene.  En el caso de la mujer, el tubérculo al no producir testosterona, se convierte en un clítoris. Los güevedoces, no tienen genitales al nacer porque ¡no tienen la enzima 5-alfa reductasa, encargada de convertir la testosterona en dihydrotestosterona.

La culpa la tiene la genética, sobre todo la de los dominicanos. Los niños a pesar de tener un cromosoma XY, parecen niñas al nacer. Cuando llega la pubertad, una carga de testosterona llega a su cuerpo, un impulso más, quizá el definitivo, para que nazcan o sobresalgan lo que esconden antaño: los genitales.

Comentarios

Magali Pérez Valdez

Adicta a las palomitas y a las películas, especialmente en tardes lluviosas. Baila por distracción y ríe por convicción. Cree que la frase del buen Monsiváis "Somos los de siempre, pero nunca somos los mismos"aplica todos los días con ella.

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