Cortesía: Notimex

¿Qué será de la CDMX sin sus microbuses?

Microbús, pecero, chimeco, guajolotero… sea como sea que le llames a ese rutinario medio de transporte, tendrás que acostumbrarte a no verlo rodar más por las calles de la Ciudad de México “de ahora y para siempre” dijo el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera.

¿Pero por qué tanto odio repentino hacia estos famosos minibuses parlanchines? Las medidas para disminuir los niveles de contaminación de la metrópoli se hicieron más estrictas y la condición para dejarlos circular es que sean ecológicamente sustentables.

Los que existen tendrán que cumplir con su vida útil. Aunque la ley dice que las unidades deben ser sustituidos cada 10 o 15 años desde su fabricación, 9 de cada 10 microbuses ¡deberían estar en el inframundo! esto es, rebasaron su tiempo de vida.

No sabemos si su inmutable destino sea terminar en los deshuesaderos o formar parte de una extensa galería; lo cierto es que llevaremos estos aspectos en la memoria para siempre. (Algunos por agradables, otros … ni hablar).

  • Medio: microbús. Destino: pisotear, empujar, aplastar, y hasta tortear. Estas son algunas de las actividades de los fanáticos usuarios. Las primeras, a veces, inevitables; la última ¡olvídenlo! no hay pretexto para los depravados.
  • Ni boletos, ni papeles, ni cualquier otro pase de abordar, un especialista en promociones se encarga de indicarte las paradas e invitarte amablemente a abordar. “¡A la Villa, a la Villa! ¡Súbale señito!”, por ejemplo.
  • ¿Te tocó sentado? La suerte te acompaña, si no agárrate fuerte y prepárate para el despegue porque tramos de 10 km/h serán recorridos a 40. Si estás cerca de la puerta, asegúrate de no desprenderte, relájate, aprecia el paisaje y disfruta el aire.
  • Aromas y más aromas… ¿ya identificaste el del pozole que cenó ayer tu acompañante o las garnachas de Doña Mari?
  • Es especial para sordos pero no para mudos ¿sabes qué es?… ¡el timbre! En ocasiones no sirve, así que al bajar no olvides el clásico “¡bajan!”. ¿El conductor no te escuchó? no te preocupes, alguien más te ayudará.
  • Cuando alguien corre para alcanzar la unidad móvil desde la acera y el chofer no se da cuenta –claro, por no perder la concentración en el camino– es momento de la buena obra del día. Dirás “¡suben!” y listo.
  • Qué decir de los espectáculos…i-n-i-g-u-a-l-a-b-l-e-s. Como el nunca añorado asalto, la jovencita que mantiene alejado al pervertido de atrás, el chisme de la semana, la música gratuita con cooperación voluntaria. Escucharás el concierto del trovador con guitarra en mano, al rapero improvisador, o aquél que se excusa por su habilidad casi nula en afinación. El conductor da el permiso y la gente lo paga.
  • Ubicar el poste rayado siempre es de gran utilidad porque con tanta gente es imposible anticipar tu bajada. Si corres con suerte y vislumbras algún lugar conocido de tu rumbo, bajarás donde querías.

¿Cuáles añorarías? Se vale aportar

Comentarios

Magali Pérez Valdez

Adicta a las palomitas y a las películas, especialmente en tardes lluviosas. Baila por distracción y ríe por convicción. Cree que la frase del buen Monsiváis "Somos los de siempre, pero nunca somos los mismos"aplica todos los días con ella.