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Lo más chale de las olimpiadas

Ya se siente y se viene, todos vamos a ser unos verdaderos fanáticos del deporte. Prenderemos la televisión y visitaremos las páginas de internet oficiales con tal de sentirnos parte del mundo en un acto común. Sin embargo, frecuentemente nos olvidamos de algo que va más allá del deporte y -la unión mundial- pues a veces se nos da eso de pasar por alto lo más chale de las olimpiadas.

Todo comienza como un sueño en el año 2009, cuando la estabilidad tanto social como económica le brindó a Brasil el papel de anfitrión, ya que no se tomó en cuenta la realidad en la que estaba inmerso, pues dicha estabilidad no duró: constantes huelgas, falta de trabajo, aumento en impuestos de los servicios públicos y demás, alcanzaron la euforia de una Copa Mundial.

Como muchos países sudamericanos (y del mundo), la corrupción ha sido una de las principales causas de la constante crisis económica en la que el pueblo, medio unido, lucha por revocar. Pero sin ingresos, ¿pos cómo…? Pareciera que el gobierno y la administración de Brasil fueran en decadencia desde que su presidenta, Dilma Rousseff tomara posición como tal en el 2011.

Cortesía omicrono.com

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Tal como en el mundial, estas olimpiadas han generado gastos excesivos que no tienen contenta a su población, y ésta, en efecto, se ha levantado en múltiples huelgas y marchas, solo que a excepción de México, allá sí lograron juzgar legalmente a Rousseff de corrupción, lo que generó  la suspensión de sus funciones desde Mayo de este año. En teoría sólo está guardada en su casa en lo que llega como tal el juicio político.

Imaginemos el lado chale: siendo la imagen política de Brasil, Rousseff no asistirá a la ceremonia de apertura. Y dejará pasar por las sombras los Juegos Olímpicos hasta su clausura, pues el juicio que mencioné, no interrumpirá la unificación mundial que existe durante estos eventos, ya que se llevará a cabo hasta finales del mes olímpico.

A veces la vida política, económica y social puede ser medio chale. Y más chale que venga a arruinarnos un mes de fiesta (fiestas sanas, con deporte y eso). Pero pensemos un minuto, ¿qué unión puede proporcionar un evento que se lleva a cabo bajo las sombras de la inestabilidad latente de su propia sede?

Disfrutemos los juegos y celebremos, seamos parte del mundo a la manera Marvaz, es decir: sin olvidar el lado chale de las cosas, y menos aun de las olimpiadas.

Cortesía bbc.com

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Info recaba de periódicos digitales como El País y Forbes.

Comentarios

Rubén Márquez Vázquez

Soy un chavo súper relajado. Me gustan las actividades extras, pues en cada oportunidad siempre hay algo nuevo para aprender, y las experiencias nuevas son las que llenan el alma de sabiduría y de risas la hora del café.