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5 chambas inusuales en el mundo

No es una sorpresa que los modos de producción actuales no sean satisfactorios para el bolsillo y estilo de vida para unos; sin embargo otros viven en el paraíso. Si eres de los que aún se hayan en el mundo, te presentamos estas cinco chambitas que de inusuales si tienen mucho.

 

  • Empezaremos este tour por  la Ciudad de México, una bella ciudad, con secretos exquisitos y una bolsa laboral inigualable, como buzos que se dedican a recolectar basura. Así es, hay un buzo en la Ciudad de México, y no huele bastante bien, ya se imaginarán en dónde se sumerge para tener tan distintivo olor, pero pues ni modo, así es esto.  Este amante del desperdicio labora en las profundidades de las aguas negras del valle de México con el objetivo de evitar que el desperdicio se atasque en el flujo de las aguas. ¿Se te antojó una olfateada o un clavado? ¿Te lo echas; y al buzo también? Pues aprovecha, porque esta chamba está solamente disponible en México, y cómo no, en lo que algún día fue el Distrito Federal.
Cortesía de Juego de la Taba, Blogspost

Cortesía de Juego de la Taba, Blogspost

  • ¿Alguna vez vieron en la televisión un Llame ya, donde ganas tres, cinco o hasta diez mil pesos por adivinar el nombre que empieza con M de cinco letras, y al final siempre había un fulano que los “ganaba”?; esto entre comillas porque apuesto que han pensado que esos juegos traen truco. La temática es simple: el juego se patrocina por el ingreso que recibe de los mismos jugadores, pues el costo de los mensajes o llamadas se cobra por separado, que se ve en el recibo del teléfono, o absorbido directamente del saldo del móvil. Así los que nacieron con estrella ganan el juego y reponen lo invertido; ganan dinero, coches y hasta casas, las cuales funcionan como otra forma de ingresos, claro, para seguir jugando.
  • Cuando un niño mete la pata y se la rompe, pues lo llevan al doctor. Los niños son pequeños y adorables, y requieren toda nuestra atención y cuidados. Sin embargo hay en el mundo algo más pequeño y más adorable que un niño, y con mayores ventajas, pues no hacen berrinches: los juguetes.
    Estos pequeños (o grandes) objetos no sólo son de un infante, ya que los coleccionistas se entregan con mayor empeño a éstos, y si a uno le falta una piernita, o tiene rayado un ojo, se hace una llamada al doctor de juguetes y éste se encarga de dejarlo como nuevo.
    ¿Creyeron que era exagerada la escena de Toy story donde arreglan a Woody? Pues así es como se hace en la vida real… y mi mamá diciéndome que las caricaturas mienten.
Cortesía Tumbrl_Disney

Cortesía Tumbrl_Disney

  • En esta vida tan dura, más vale disfrutar la verdura, y pues lo que venga, ¿no? Todos dependemos de todos, sino, esta sociedad estaría fracturada. Y no hay mejor trabajo, creo yo, que ser asistente o asesor de una celebridad. Éstas viven de su imagen, y  ésta a su vez depende de la perfección, y esta perfección requiere ayuda. Katy Perry, por ejemplo, no sería nada sin sus boobs; y sus boobs, no serían nada sin aquel asiste, envidiado por muchos, que se las acomoda.
    Por eso digo, ¡Vámonos pa’ Hollywood!
Cortesía Twitter

Cortesía Twitter

  • Si no sabes ni dominas el chino mandarín te perdiste de una oportunidad única en el mundo, pues en el 2013 la ciudad de Sichuan, en China, lanzó una convocatoria mundial para laborar en un centro de protección y cuidado del panda, para ser una niñera versión hipster y de tiempo completo, que gana aproximadamente 458 euros al año, sin contar alimentos o estancia, pues los que ahora laboran en ese paraíso bicolor, lo hacen las 24 horas del día.

Mi abuela decía: unos nacieron con estrella y otros nacimos estrellados; ¿a quiénes creen pertenecer? ¿Creían que el trabajo era horroroso o insuficiente? Pues ahora saben que hay mejores y peores que los suyos. Y como todos necesitamos de todos, echémosle ganas, pa’ seguir teniendo dinero pa’ comer, ¿que no?

Comentarios

Rubén Márquez Vázquez

Soy un chavo súper relajado. Me gustan las actividades extras, pues en cada oportunidad siempre hay algo nuevo para aprender, y las experiencias nuevas son las que llenan el alma de sabiduría y de risas la hora del café.