Cortesía.

¿Qué etiqueta tienes?

Todos hemos tenido una o varias “etiquetas” a lo largo de nuestra vida, nos guste o no, estamos acostumbrados y no estoy segura si para bien o para mal, a ponerle etiquetas a todo y a todos.

Hay etiquetas que sin duda nos suben el autoestima y otras que queremos despegar de nosotros a como de lugar, pero están tan bien pegadas desde hace tiempo, que hasta las hemos comprado, las creemos y las vivimos.

¿A que me refiero con etiquetas? A todos esos adjetivos que recibimos desde nuestro primer contacto con el mundo, “que sonriente”, “igualito a su papá” “que mal genio” etc…, en todo momento nos encontramos con ellas.

¿Por qué a todos nos da por poner etiquetas? Necesitamos como anexarnos adjetivos para describirnos o describir una personas y esas suelen ser etiquetas que nos marcan para siempre.

Es común escuchar a la gente describir a otra persona con adjetivos, incluso dentro de nuestra familia. Sabemos quien es bueno para tal o cual cosa y tristemente también solemos saber quien no es bueno: “el deportista” , “el artista”, “el simpático” , “el sociable” o por otra parte “el impuntual” “el neuras” “el torpe” etc…

Nuestros padres suelen usar adjetivos y estos adjetivos positivos o negativos van haciendo que vayamos formando una imagen de nosotros mismos. Ellos intentan reforzar cualidades o aptitudes que nosotros mostramos, pero sin darnos cuenta en muchas ocasiones descartamos las otras que no nos dicen.

Quiero que imagines una situación en casa, supongamos que tu hermano o hermana ha demostrado tener habilidades para los deportes, es evidente que se le facilitan todas las actividades físicas y a ti se te dan muy bien las habilidades artísticas, (en ningún momento he comentado que a ti no se te den las habilidades físicas, simplemente tu herman@ se le reconoce por eso y a ti como el artista de la familia).

Las dos habilidades son positivas y agradables pero automáticamente tu sientes que no eres tan buen deportista como tú hermano porque esa “etiqueta” no es tuya, a ti te pertenece la de “artista” y no es que la descartes, si no solamente siempre en tu mente ha estado que tu herman@ es el deportista.

Quizá en un nuevo ambiente en donde nadie conoce a tu herman@ te “etiqueten” como un buen deportista, y ahí te des cuenta que también lo eres, que eres buen deportista y artista a ala vez, sólo que a ti en casa te habían resaltado tus dotes artísticas.

Sé que es complicado pero piénsalo, ¿cuántas veces gracias a esas etiquetas positivas o negativas no has dado lo máximo que tienes, creyendo que no lo tienes? O por el contrario, esas etiquetas te han impulsado a esforzarte más.

No se trata de culpar a tus padres o a alguien por etiquetar, se trata de que nos tomemos varios momentos para descubrir que “etiqueta” te despegas, te pegas con más gusto o simplemente la sacas de la colección!

 

 

 

 

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Alicia Rábago

Especialista en orientación familiar, inteligencia emocional y educación. Master en psicología infantil.