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[Reseña] Resident Evil 6: ¿Capítulo final?

Finalmente la saga de zombis que marcó la infancia de muchos y muchas amantes de los disparos, las amenazas biológicas y escenarios apocalípticos llegó a su sexto capítulo que se presume como el final, ¿será cierto? Esta entrega si bien contribuye a entender elementos esenciales de la historia, también deja abiertas algunas interrogantes que pueden ser material de al menos una película más de Resident Evil o spin-offs.

Como algunos recordarán, el filme que le antecede concluye con un escenario nada alentador en La Casa Blanca que a varios nos dejó expectantes acerca de cómo es que los sobrevivientes le harían para acabar con tal cantidad de infectados, lamentablemente el Capítulo Final inicia sin mayores detalles de lo que seguramente habría sido un deleite de disparos y sangre por todas partes, así que no se emocionen.

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Alice recibe señales satelitales que la obligan a regresar a donde todo empezó para agotar la última esperanza de salvar a lo que queda de la humanidad: Racoon City, por lo que reanuda su travesía solitaria (ya saben, igual que en el resto de las películas) rumbo a los laboratorios de Umbrella, donde algunos fueron rebanados cual jamón y desde donde el Virus-T fue liberado.

La acción en la película no es muy distinta de entregas anteriores, la protagonista es capaz de arreglárselas con un automóvil que prácticamente ya no funciona, no hay grupo armado que la pueda detener, es más rápida que cualquier zombi, etcétera; sin embargo, lo que hace particularmente valiosa a la sexta parte son una serie de sucesos emotivos que dan respuesta a algunas preguntas presentes en toda la saga, por ejemplo, cuál era la vida de Alice antes de despertar en la mansión, cuál es la verdadera personalidad de La Reina Roja o cuál es el plan para volver a poblar la tierra. Lamentablemente les faltó resolver qué le pasa a Lupita y eso sin duda le quita puntos.

Para algunos, otro gran atractivo en el filme es la participación del cubano William Levy, pero lamentamos informar que su papel no es relevante en la historia, o sea sí, está muy guapo y todo, pero pasa casi desapercibido en la pantalla, ni para hacerlo clon sirvió.

Ya entrados en el tema de los clones, la película pudo haberse llamado Resident Evil: The Clone Wars, ya que como ejército de Troopers, hacen su aparición algunos personajes que creíamos extintos, más o menos lo que pasó en la quinta parte, pero con más explosiones y razones de sobra para que el mismísimo Freud les diera terapia por problemas de personalidad (y complejos de superioridad).

Para no hacer más grande el cuento y antes de que se me salga algún spoiler, finalmente, después de una decepción amorosa, un montón de secretos revelados y la vuelta a las andadas del pasillo del láser azul, el final sugiere la posibilidad de continuar con la historia, incluso a sabiendas de que ahora sí algunos personajes fundamentales ya estén chacoteando con Némesis.

¿Ustedes qué opinan? ¿Aguantarían un séptimo capítulo?

 

Preparándome para la infección de H1N1, Alberto Espinosa.

Comentarios

Alberto Salazar Espinosa

Mi mamá me tiró de chiquito en una biblioteca y ahora escribo para no matarme. Dos décadas de puro chale, disculpe, madame.