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Aquello que llamamos segundo hogar

Por más que queramos evitarla y juremos odiarla, no cabe duda que después de un mes de vacaciones se extraña; a los compañeros, las mesas, incluso extrañamos a las aparentes figuras de autoridad. Pues la escuela tiene más similitudes a una casa, tantas que es aquello que llamamos segundo hogar.

Nunca faltaba aquel compañero que al pasar asistencia decía presidente. O la niña que le decía mamá a la maestra. Y cuánta razón, pues las maestras se ganan el cariño de los estudiantes. Dan las órdenes y son quienes más nos regañaban en las escuelas. Si el grupo se portaba mal no te dejaban salir al recreo.

Cortesía www.revistagq.com

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Los compañeros, el grupo de amigos que de alguna manera son la familia que sí pudiste escoger. Tus amigos, tus hermanos, tus confidentes, tu apoyo cuando no hacías la tarea y que en ocasiones querías matarlos, pero aun así darías la vida por ellos; los de otros grupos, tus primos que te caen mal, los que siempre se fijaban en lo que no hacías, o se fijaban en lo que sí hacías para copiarte o acusarte.

Cortesía peliculaspro.com

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No es casualidad que nuestro segundo hogar venga acompañado de nuestra segunda familia, pues en este descansamos de la familia real (o ellos de nosotros). Encontramos lugares favoritos, nos inculcan valores y nos enseñan cosas que en el primer hogar no. Así mismo, nos enseña que nuestros núcleos sociales pueden ser tan diversos como uno decida.

Cortesía www.agenciaabrazos.es

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Pasar más de cinco, siete, o incluso nueve horas dentro de un lugar, con gente tan ajena a ti, genera lazos: al lugar y a las personas, que sin esperarlo, ahora son parte de tu vida, como tú de ellos, pues al pasar la mitad de tu vida (casi) en la escuela la convierte en algo más que una institución; pues también tienes seguridad, tienes apoyo, tienes alegrías y tristezas. Es lo que podríamos llamar un segundo hogar.

Comentarios

Rubén Márquez Vázquez

Soy un chavo súper relajado. Me gustan las actividades extras, pues en cada oportunidad siempre hay algo nuevo para aprender, y las experiencias nuevas son las que llenan el alma de sabiduría y de risas la hora del café.