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Vamos a ponernos chale sin pasarnos de madame

Algo que nos identifica como mexicanotes, además de los mostachos revolucionarios y la trompeta del mariachi loco, es el hecho de ponernos chale, ese sentimiento que viene desde el cora, el sensible y tierno cora mexicano; pero ¿de dónde viene esta popular palabra, y por qué es tan usada?

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El chale comenzó a utilizarse con una popularidad sorprendente a principios del antiguo y lejano siglo pasado, gracias a convenios sociales entre distintos gobiernos asiáticos y el mexicano (cuando Don Porfirio era el mero jefe), para que el guapo pueblo mexicano se dirigiera a los migrantes sin que se interpretara como insulto, pues el chale es un término  que hace referencia a los ojos rasgados característicos de los chino-japoneses.

Gracias a la pasión en la sangre mexicana, la expresión comenzó a tener otro sentido, ya que poco a poco (a partir de la segunda mitad del siglo XX) comenzó a utilizarse para denotar sentimentalidad sobre una situación que nos saca de onda; además le ponemos sabor con “chile del que pica”  cuando le ponemos a ladito un “wey”.

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Y como acá toda la chaviza arrastramos la jerga con toda la actitud, evitamos ponernos madame utilizando esta y otras palabras que escuchamos por doquier. Chale con que puedan cambiar el sentido de acuerdo al contexto. Y para alguien que no pertenece al barrio difícilmente nos entenderá; pero como dicen, mejor regarla y aprender, a aparentar y quedarse con la duda.

Las palabras no las usamos sólo porque sí, y aunque así fuera, pues le agregamos la sazón mexicana y, chaaale madame, qué rico suena. Sin embargo ya tenemos una razón para ponernos chale, así como para referirnos a unos cuando chinos.

Yo soy Rubén, les mando un saludo y pásenla Marvaz!!

Comentarios

Rubén Márquez Vázquez

Soy un chavo súper relajado. Me gustan las actividades extras, pues en cada oportunidad siempre hay algo nuevo para aprender, y las experiencias nuevas son las que llenan el alma de sabiduría y de risas la hora del café.